Blog · Reglamento europeo de IA
Alfabetización en IA: la obligación del artículo 4 que ya afecta a cómo tu empresa usa ChatGPT
En muchas oficinas ya se usa ChatGPT o Copilot para redactar correos, resumir documentos o preparar un informe. Casi nunca lo ha decidido nadie: simplemente ha pasado. Y es lo más normal del mundo. Lo que casi nadie sabe es que ese uso diario ya tiene una obligación legal detrás.
Qué dice el artículo 4
El Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (Reglamento (UE) 2024/1689) incluye un artículo muy corto que afecta a casi todas las empresas: el artículo 4, sobre alfabetización en IA. Pide que quien use sistemas de IA tome medidas para que su personal tenga los conocimientos necesarios para usarlos con criterio, teniendo en cuenta su formación, su experiencia y el contexto en el que los usa.
Se aplica desde el 2 de febrero de 2025. No tiene umbral de tamaño: afecta igual a una multinacional que a una asesoría de cinco personas cuyo equipo usa ChatGPT, Copilot o Claude.
Qué ha cambiado este verano
El Reglamento (UE) 2026/1744, el llamado Ómnibus Digital, en vigor desde el 27 de julio de 2026, ha suavizado la redacción: ahora se trata de adoptar medidas para promover la alfabetización en IA del personal, sin tener que garantizar un nivel concreto en cada persona. Es una obligación de medios. No ha desaparecido.
Y desde agosto de 2026 hay supervisión: en España, la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA).
Lo que no te cuentan (y lo que sí)
Circulan mensajes con multas de «35 millones de euros o el 7 % de la facturación». Esas cifras son para las prácticas de IA prohibidas, no para el artículo 4. Asustar vende cursos, pero no ayuda a nadie a decidir bien.
Lo que sí es real es más cotidiano: un empleado que pega en un chat los datos de un cliente, un informe con una cifra inventada que nadie revisó, una decisión sobre una persona apoyada en una respuesta sesgada. Ahí es donde la falta de formación cuesta dinero, reputación y, a veces, problemas con la protección de datos.
Cómo se cumple en una pyme, sin complicarse
- Haz inventario: qué herramientas con IA se usan ya, quién y para qué. Suelen ser más de las que crees.
- Pon reglas claras: qué se puede hacer, qué no y qué datos no se suben nunca. Un semáforo de usos funciona mejor que un reglamento de diez páginas.
- Forma por puestos: administración, comercial, técnico y dirección no usan la IA igual. Casos reales, no teoría.
- Déjalo documentado: programa, hoja de firmas, evaluación y política de uso firmada. Es lo que podrás enseñar si alguien pregunta.
- Revísalo una vez al año, o cuando entren herramientas nuevas.
Y quién paga la formación
Casi todas las empresas tienen un crédito anual para formar a su plantilla a través de FUNDAE, que sale de lo que cotizaron el año anterior. El de este año caduca el 31 de diciembre. Una formación de alfabetización en IA bien planteada puede bonificarse con ese crédito. Calcula el tuyo aquí.
Llevo más de veinticinco años en sistemas y formación, y hoy me dedico a esto: talleres prácticos de cuatro horas para que los equipos usen la IA con criterio y la empresa tenga su carpeta de evidencias en orden.
Este artículo es informativo y no constituye asesoramiento jurídico.